Nódulo Tiroideo

26.08.2019

El crecimiento anormal de células tiroideas que forman una masa en la glándula tiroides se conoce como nódulo tiroideo.

Aunque la gran mayoría de estos tumores son benignos (no cancerosos), algunos de ellos si contienen células malignas, razón por la cual deben ser estudiados.


Síntomas

La mayoría de los nódulos tiroideos son asintomáticos y se diagnostican porque el paciente lo toca o lo ve, al palpar el cuello en una exploración clínica rutinaria, de manera incidental en una prueba de imagen cervical realizada por otro motivo o bien porque las pruebas de función tiroidea resultan anormales.

La mayoría de los nódulos tiroides, incluso si son cáncer, no son funcionales, es decir no producen hormonas tiroideas, por lo que las pruebas de función tiroidea normales no descartan una lesión de la glándula.

Si el nódulo es muy grande puede causar problemas de compresión desencadenando sensación de ahogo o dificultad para tragar.

En ocasiones pueden manifestarse con disfonía (ronquera)


¿Cómo se estudia un nódulo tiroideo?

Una vez se descubre la presencia del nódulo lo indicado es realizar pruebas de función tiroidea y una ecografía de tiroides, con el fin de determinar el tamaño del nódulo, la localización, descartar la existencia de otros nódulos que no se hayan palpado y ver las características del nódulo (quístico, sólido, si está vascularizado, etc), estas características pueden ayudar a orientar si se trata de una lesión benigna o maligna.

Sin embargo, el diagnóstico definitivo solo es posible visualizando las células bajo microscopio por un patólogo. Por esta razón es necesario realizar una biopsia: es un procedimiento sencillo, con una aguja fina se pincha a través del cuello guiados por ecografía. Se realiza en la sala de ecografía de manera ambulatoria.

En ocasiones la biopsia no es diagnóstica y hace falta repetir la muestra o incluso ser resecados en su totalidad para estudio.

¿Cómo se trata?

Según el resultado obtenido en la biopsia se define el tratamiento. Los nódulos sospechosos o confirmatorios de malignidad deben ser operados, la mayoría de las veces acompañados por parte o la totalidad de la glándula.

Si el nódulo es benigno puede ser extirpado o ser observado con pruebas de periódicas.

Dra. Mª Fernanda Vargas