Parálisis facial

15.09.2019

La parálisis facial consiste en la debilidad de la musculatura de los músculos de la cara.

El origen de la lesión puede ser central (afectación del nervio antes del núcleo) o periférica (después del núcleo).

Se pueden distinguir clínicamente ya que la parálisis central afecta el lado opuesto a la lesión y compromete únicamente la mitad inferior de la cara, mientras que la parálisis facial periférica es ipsilateral al lado afecto y compromete todos los músculos de ese lado de la cara.

La severidad de la debilidad muscular es variable y suele iniciar en un lapso no superior a 48Hr y puede estar acompañado de lagrimeo, imposibilidad para cerrar el párpado, alteración del gusto, escurrimiento de saliva por el borde del labio, tics e hipersensibilidad al sonido. Suele ser unilateral, aunque en algunos casos puede afectar los dos lados de la cara.


La parálisis facial periférica idiopática, de Bell o a frigore, es la más frecuente y su causa es desconocida, se ha asociado a infección viral por herpes.


Etiologías asociadas a parálisis secundarias son:

  •  Infección de herpes virus (Síndrome de Ramsay Hunt)
  •  Meningoencefalitis
  •  VIH
  •  HTLV-1
  •  Sarcoidosis
  •  Diabetes
  •  Embarazo
  •  Patologías autoinmunes
  •  Traumática


El diagnóstico es clínico y no siempre requiere de exploraciones complementarias.

Algunas pruebas que pueden resultar de utilidad en determinados casos son ecografía parotídea, serología para infecciones virales, pruebas auditivas, pruebas vestibulares, resonancia magnética o TAC, analíticas de sangre (hemograma VSG, PCR) entre otras.


Las pruebas de electrofisiología del nervio se utilizan para valorar la afección del nervio y el pronóstico, siendo indicadas únicamente en casos de parálisis completa o aquellos casos que han demostrado una pobre recuperación.

El tratamiento inicial consiste en antiinflamatorios (corticoides habitualmente), asociados o no antivirales y cuidados oculares (lubricación y oclusión al dormir) en los casos con maloclusión palpebral.

La cirugía de descompresión del nervio facial queda relegada como tratamiento de segunda línea para casos concretos, como aquellos que cursan con parálisis facial completa con un patrón electrofisiológico desfavorable, casos secundarios a trauma con compresión o sección del nervio. 


Para aquellos pacientes con pobre respuesta al tratamiento y deformidad severa, la protección ocular (cierre palpebral) puede ser conseguida con algunas técnicas quirúrgicas como la tarsorrafia o la implantación de las pesas palpebrales de titanio.

En cuanto a la recuperación de la movilidad facial en estos pacientes, hay opciones quirúrgicas conocidas como "cirugía de reanimación facial" con las cuales se pretende reestablecer la función de la musculatura facial y disminuir la deformidad de la cara.


                                        Dra. Mª Fernanda Vargas